El radar de aplicación COVID detecta el doble de contactos de personas infectadas con SARS-Cov2



La aplicación Radar COVID detecta el doble de contactos cercanos de personas infectadas con el virus SARS-Cov2 que el sistema de rastreo manual. Ésta es la conclusión del primer estudio científico que se llevó a cabo para evaluar la aplicación en un ensayo realizado el pasado verano en la isla de La Gomera en Canarias.

Los siguientes investigadores participaron en el proyecto; Àlex Arenas, profesor del Departamento de Ingeniería Informática y Matemáticas; Lucas Lacasa, de la Universidad Queen Mary de Londres; y Pablo Rodríguez, de la Asociación de Maquinaria de Computación, Estados Unidos. Los resultados han sido publicados en la revista científica Comunicaciones de la naturaleza.

El objetivo del estudio fue comprobar la eficacia técnica y epidemiológica del rastreo digital de contactos a través de la aplicación Radar COVID a petición de la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial del gobierno español.

Para ello, el 22 de julio se puso en marcha una prueba piloto en La Gomera. El equipo de investigación simuló una serie de infecciones por COVID en la capital de la isla, San Sebastián de La Gomera, para comprobar con qué precisión la aplicación puede detectar contactos cercanos y, por tanto, contener brotes de coronavirus, que en este experimento simulado afectaron al 10% de los que tenían descargado la aplicación.

Se diseñó una campaña publicitaria para animar a todos los visitantes de la isla a descargar la aplicación. Cerca del 33% de las personas (más de 3.000 descargas) lo instalaron en sus móviles y se detectaron 6,3 contactos cercanos por infectado, una cifra que es casi el doble de la media detectada en la isla (3,5) utilizando únicamente el rastreo manual.

El número de contactos cercanos que se detectó fue aproximadamente el mismo que se esperaría en una situación real teniendo en cuenta los datos existentes, el porcentaje de descargas estuvo por encima del umbral requerido para que la aplicación sea eficiente ”(aproximadamente un 20% según los investigadores) . “

Àlex Arenas, Catedrático, Departamento de Ingeniería Informática y Matemáticas

Los contactos se pueden rastrear digitalmente mediante el uso de aplicaciones de teléfonos móviles que notifican a los usuarios sobre cualquier contacto reciente que haya sido diagnosticado recientemente como positivo para COVID-19. Este sistema se ha introducido en países de todo el mundo para complementar el rastreo de contactos manuales, pero esta es la primera prueba empírica en brotes reales.

A pesar de su utilidad en tiempos de pandemia, este tipo de aplicación ha sido contemplada con desgana por parte de la población. Una de las razones de esto es el posible peligro de detectar un gran número de contactos cercanos falsos que pueden poner al sistema de salud bajo una presión innecesaria.

“Hemos visto que la aplicación puede comprobar con precisión las distancias entre contactos y sabemos, por ejemplo, que cuando dos personas están separadas por paredes la intensidad de la tecnología Bluetooth disminuye”, explica Arenas. Otro motivo es la privacidad de los datos personales. Al respecto, señala que la aplicación es “totalmente privada” y el usuario recibe solo el aviso de que ha habido un contacto pero sin otra información sobre la identidad de ese contacto.

“Si te han diagnosticado positivo por un PCR, tu sistema de salud genera un número aleatorio único que puedes ingresar voluntariamente en tu app y todos los contactos cercanos detectados recibirán una notificación. Este proceso es totalmente anónimo y el sistema es muy seguro “, afirma.

Aun así, los investigadores advierten que el éxito de la aplicación depende de los gobiernos, que son los encargados de montar campañas publicitarias nacionales para animar a las personas a descargar y utilizar la aplicación.

Fuente:

Referencia de la revista:

Rodríguez, P., et al. (2021) Un experimento controlado basado en la población que evalúa el impacto epidemiológico del rastreo de contactos digital. Comunicaciones de la naturaleza. doi.org/10.1038/s41467-020-20817-6.

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