El “reloj cognitivo” surge como una nueva forma de medir la salud del cerebro


Investigadores del Centro Médico de la Universidad Rush desarrollaron un método novedoso para monitorear la salud cerebral de los pacientes para mejorar el diagnóstico y tratamiento temprano de ciertas enfermedades, como la enfermedad de Alzheimer y la demencia. Este “reloj cognitivo”, que es el término que se ha acuñado para esta nueva técnica de detección, implica medir la edad cognitiva de un individuo, en lugar de su edad cronológica, para evaluar el riesgo del paciente de tener malos resultados de salud.

Salud del cerebro

Salud del cerebro. Haber de imagen: HQuality / Shutterstock.com

Envejecimiento físico vs mental

El envejecimiento, que se usa para describir el aumento en la edad cronológica de un individuo, generalmente aumenta el riesgo de un individuo de sufrir resultados de salud adversos, como demencia, discapacidad y mortalidad. Si bien el vínculo entre la edad avanzada y el desarrollo de enfermedades se ha documentado ampliamente, es importante señalar que el envejecimiento no afecta a todas las personas de manera uniforme.

El deterioro cognitivo que se produce en determinadas neuropatologías como la enfermedad de Alzheimer y la demencia, por ejemplo, está débilmente relacionado con la edad cronológica del paciente. Por lo tanto, parece que el deterioro de la salud cerebral como resultado de ciertos factores patológicos tiene un impacto más significativo en el desarrollo de estas enfermedades neurológicas en comparación con la edad cronológica por sí sola.

¿Cómo se puede medir la salud del cerebro?

Se ha realizado una cantidad considerable de investigación durante las últimas décadas para identificar los diferentes biomarcadores que son responsables de una amplia gama de patologías neurodegenerativas y vasculares. A pesar de estos esfuerzos, muchas de estas características del envejecimiento cerebral no se pueden identificar mientras el paciente aún está vivo, ya que a menudo requieren un análisis histopatológico del cerebro. Como resultado, sigue habiendo una capacidad limitada de los profesionales de la salud para evaluar con precisión la salud del cerebro para predecir con mayor precisión los resultados cognitivos y de salud del paciente.

Recientemente, investigadores del Centro Médico de la Universidad Rush en Chicago, Illinois, desarrollaron el “reloj cognitivo” como una herramienta para monitorear la salud cerebral de los pacientes mediante la evaluación de su desempeño cognitivo. Los criterios para los 1057 participantes de este estudio incluyeron la ausencia de deterioro cognitivo al inicio del estudio, así como una puntuación válida del Mini-Examen del Estado Mental (MMSE) que se repitió una vez al año durante un máximo de 24 años antes de que los pacientes murieran.

Durante estas evaluaciones clínicas anuales, los pacientes se someterían a varios exámenes neurológicos, evaluaciones cognitivas y entrevistas de historial médico. Las puntuaciones repetidas del MMSE se utilizaron como medida cognitiva principal en este estudio.

Algunas de las diferentes preguntas que se incorporaron en estas evaluaciones incluyeron:

  • ¿Cuál es la fecha de hoy?
  • ¿En qué ciudad, condado y estado estamos?
  • Voy a nombrar 3 objetos. Después de haberlas dicho, quiero que me las repita. Recuerda cuáles son porque te pediré que los nombre de nuevo en unos minutos: Aplicar, Mesa, Penny.
  • Por favor escribe una oración.
  • Tome esta hoja de papel con la mano derecha, dóblela por la mitad con ambas manos y colóquela en su laboratorio.
  • Aquí hay un dibujo. Copie el dibujo en la misma hoja de papel.
  • Repita lo siguiente: No hay si, y o pero.
  • ¿Cuáles son los 3 objetos que te pedí que recordaras hace unos momentos?

Además de las pruebas de función cognitiva, los investigadores también recolectaron los cerebros de los sujetos de prueba después de que habían muerto por un período de tiempo. Post mortem exploración de imágenes por resonancia magnética (IRM), así como evaluación neuropatológica de secciones del cerebro. Tomados en conjunto, los resultados de las evaluaciones cognitivas anuales de los participantes y los hallazgos patológicos posteriores a su muerte se analizaron para determinar la contribución de su edad cognitiva o edad cronológica a sus causas de muerte.

Evaluación de la eficacia del enfoque del “reloj cognitivo”

En su estudio, los investigadores de la Universidad Rush encontraron que la edad cognitiva de un individuo, en lugar de su edad cronológica, era un mejor indicador de la demencia de la enfermedad de Alzheimer, el deterioro cognitivo leve (DCL) y la mortalidad. Además, se descubrió que la edad cognitiva está más fuertemente asociada con los índices neurobiológicos de la salud del cerebro, incluida la neuropatología y la masa cerebral total.

Un hallazgo importante de este estudio es el hecho de que la edad cronológica es un indicador de pronóstico inadecuado del deterioro cognitivo y otros resultados de salud adversos. De hecho, se encontró que los individuos de mayor edad cognitiva en comparación con su edad cronológica al momento de la muerte experimentaron una mayor frecuencia de diagnóstico de demencia, un tiempo hasta la muerte más rápido, una mayor carga de neuropatologías potentes y puntuaciones cognitivas más bajas en general.

Otro hallazgo significativo del estudio actual fue que la edad cognitiva es un mejor predictor de la enfermedad de Alzheimer, la demencia y la muerte, en comparación con la edad cronológica. De hecho, se encontró que la edad cognitiva más alta está más estrechamente relacionada con los índices neurobiológicos, incluida la neuropatología y la masa cerebral general, en comparación con la edad cronológica. En conjunto, estos hallazgos indican que una evaluación consistente de la edad cognitiva de los pacientes podría tener un papel importante en el entorno clínico para mejorar el diagnóstico temprano y preciso de ciertas condiciones de salud.

Fuente:

  • Boyle, PA, Wang, T., Yu, L., et al. (2021). El “reloj cognitivo”: un indicador novedoso de la salud del cerebro. Alzheimer y demencia. doi: 10.1002 / ALZ.12351.

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