La protección de la vida silvestre y la vigilancia de las zoonosis son la clave para prevenir futuras pandemias



Comprender las enfermedades animales es esencial si queremos prevenir futuras pandemias, escribe Keith Hamilton.

A medida que la primera misión conjunta organizada por la OMS a Wuhan, China llega a su fin, quedan preguntas críticas sobre los orígenes del virus SARS-CoV-2. Si bien hay evidencia de que tiene su origen en poblaciones de murciélagos, ¿cómo evolucionó el virus y entró en la población humana?

Como participante experto en la misión de la OMS en Wuhan, puedo decir que tenemos un largo camino por delante. Las investigaciones oficiales para establecer los orígenes de COVID-19 de manera creíble serán muy complejas y requerirán años de investigación.

Enfermedades zoonóticas en aumento

Después de un mes en Wuhan, realizando visitas de campo y entrevistas, la evidencia actual apunta hacia un origen natural de una fuente animal. Las enfermedades zoonóticas son aquellas infecciones que pueden transmitirse entre especies de animales a humanos, así como de humanos a animales.

La mayoría (60,3 por ciento) de las enfermedades infecciosas emergentes que afectan a los seres humanos tienen un origen animal y la mayoría de ellas (71,8 por ciento) provienen de la vida silvestre, según un estudio de 2008. Si bien los grandes brotes de enfermedades en humanos generan titulares de noticias, en realidad hay innumerables eventos zoonóticos que ocurren a nivel mundial, que en su mayoría pasan desapercibidos para los científicos.

Si bien el salto original de COVID-19 a los humanos ocurrió en silencio, las consecuencias a largo plazo de esta transmisión son innegables. Hasta marzo de 2021, ha habido más de 2.5 millones de muertes confirmadas en todo el mundo, 100 millones de infecciones humanas reportadas e informes de transmisión de humanos a una variedad de nuevas especies animales.

El análisis reciente del Banco Mundial advirtió que COVID-19 ha empujado a 88 millones de personas más a la pobreza extrema en 2020. Para agravar la gravedad de esta cifra, entre enero de 2020 y enero de 2021, los precios mundiales de los alimentos aumentaron casi un 20%.

Interfaz humano-animal-entorno

El contacto intensificado entre animales y humanos aumenta la probabilidad de eventos de transmisión zoonótica. Por ejemplo, la deforestación y el cambio climático provocan la pérdida de hábitat natural y empujan a los animales, en su búsqueda de alimento o de un nuevo hogar, a asentamientos humanos.

El comercio de vida silvestre ilegal y mal regulado también puede plantear riesgos zoonóticos similares porque reúne a un gran número de animales de diversas especies, generalmente invisibles en la naturaleza. En malas condiciones sanitarias, puede ocurrir una transmisión sin precedentes de patógenos tanto dentro como entre especies.

Además, el comercio de vida silvestre ha tenido graves efectos perjudiciales sobre la biodiversidad, la conservación de especies y el agotamiento de los recursos nacionales de muchos países. Si bien es una fuente importante de proteínas, ingresos y medios de vida para muchas comunidades locales o rurales, esto debe equilibrarse con la realidad de la propagación de enfermedades zoonóticas.

Existen muchas lagunas en la evidencia para explicar la asociación entre la actividad humana, el comercio de vida silvestre y la aparición de enfermedades y, por lo tanto, lagunas en cómo reducir el riesgo. Con más investigación disponible, será más fácil establecer un uso legal, sostenible y responsable de la vida silvestre, basado en una base de orientación científica, estándares, regulaciones y herramientas de gestión de riesgos.

Los costos de invertir en sistemas y redes de vigilancia adecuados y en la gestión de la salud de la vida silvestre no son insignificantes, pero los costos y riesgos de no hacerlo son mucho mayores.

Protegiendo la vida silvestre

One Health no es solo una palabra de moda lanzada por instituciones internacionales, es un replanteamiento de cómo los humanos interactúan y valoran a los animales y el medio ambiente que los rodea. La Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), la organización que establece las normas para la salud y el bienestar de los animales, defiende este enfoque y está desarrollando directrices y normas para el comercio de vida silvestre que apoyan el bienestar de los animales y la conservación de la biodiversidad.

Hemos lanzado un Marco de Salud de la Vida Silvestre, instando a nuestros 182 países miembros a comprometerse con una mayor participación en la protección de la vida silvestre, pero con la innovación en mente. La OIE trabajará para desarrollar nuevos modelos regulatorios para gestionar el riesgo zoonótico en la vida silvestre de una manera que respete e incorpore mejor las costumbres locales de las comunidades que interactúan regularmente con la vida silvestre. Dada la mayor inclusión de voces, implementar nuevas regulaciones significará no solo trabajar con las autoridades nacionales, sino también trabajar en estrecha colaboración con las comunidades locales.

También apoyaremos a nuestros miembros para mejorar los sistemas de vigilancia de zoonosis mediante la detección temprana, notificación y manejo de enfermedades de la vida silvestre. Para garantizar la prevención de una futura pandemia, se necesita un compromiso reforzado con la notificación de enfermedades animales por parte de todos los países.

Actualmente, la comunidad mundial no realiza una vigilancia regular de enfermedades en la vida silvestre. Sin embargo, si no llevamos a cabo investigaciones sobre enfermedades mientras están en estado salvaje, es imposible evaluar los riesgos y desarrollar estrategias adecuadas de mitigación de riesgos.

Para lograr estos objetivos, es esencial que los países aumenten su inversión en servicios veterinarios nacionales, que son responsables de garantizar la salud y el bienestar de los animales y, a menudo, están a la vanguardia del manejo de las enfermedades zoonóticas. A su vez, los servicios veterinarios nacionales deben aumentar su colaboración con las autoridades de vida silvestre y expandir su propia participación para garantizar la salud de la vida silvestre.

Estos dos servicios son los actores clave en la detección temprana de eventos de desbordamiento en la interfaz humano-animal-ambiente. La OIE trabajará para promover este tipo de colaboraciones de Una sola salud, sin las cuales no estaremos preparados para la enfermedad X que seguramente nos espera.

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