Los científicos investigan el papel que juegan los genes y el medio ambiente en el consumo de múltiples sustancias.



Muchos drogadictos consumen no solo una sustancia, sino varias. Los científicos del Instituto Max Planck de Medicina Experimental en Gotinga han investigado el papel que juegan los genes y el medio ambiente en el desarrollo de tal consumo de sustancias múltiples o politoxicomanía. Sus resultados muestran que, además de los factores genéticos, la acumulación de varios factores ambientales desfavorables hace que las personas caigan en una forma tan extrema de consumo múltiple de drogas.

Entre los factores de riesgo se encuentran el abuso sexual y físico, vivir en una gran ciudad y la experiencia migratoria, así como el consumo de cannabis y alcohol antes de los 18 años. El cannabis y el alcohol pueden actuar como drogas de entrada para las personas vulnerables, allanando así el camino hacia un consumo de sustancias más problemático.

Toman pastillas para dormir recetadas o narcóticos, inhalan pegamentos y consumen cocaína o éxtasis. El uso de múltiples sustancias o politoxicomanía es el término que se usa para describir cuando las personas usan varios tipos de drogas aparentemente sin preferencias particulares. Las personas con este perfil de trastorno suelen estar completamente desvinculadas de la vida social normal.

¿Cómo surge la forma extrema de consumo? “Hasta ahora se ha prestado poca atención a las razones de la politoxicomanía o el uso de sustancias múltiples”, dice Hannelore Ehrenreich, directora de neurociencia clínica del Instituto Max Planck de Medicina Experimental en Gotinga. “Desafortunadamente, el fenómeno está muy extendido y cuesta miles de millones cada año”.

Se estima que entre el 8 y el 18 por ciento de todos los adolescentes en los EE. UU. Consumen tres o más tipos de drogas de forma regular y durante un período de tiempo más prolongado. Este fenómeno, llamado politoxicomanía, no solo conlleva el riesgo de desarrollar múltiples dependencias de sustancias, sino que a menudo también conlleva un mayor daño psicológico y físico. Utilizando una población de estudio excepcionalmente bien caracterizada de personas con esquizofrenia, los investigadores de Max Planck investigaron factores que podrían explicar por qué algunas personas desarrollan politoxicomanía y otras no.

Acumulación de factores desfavorables

La evaluación de estos datos detallados reveló que principalmente la acumulación de varios factores ambientales desfavorables plantea un alto riesgo de uso posterior de múltiples sustancias. Algunos de estos factores de riesgo se pueden prevenir con medidas relativamente simples. Un factor particularmente crítico es el consumo de cannabis antes de los 18 años, que duplicó con creces la probabilidad de desarrollar politoxicomanía en la edad adulta. Asimismo, el abuso físico y sexual, la migración y el crecimiento en una gran ciudad, así como el consumo problemático de alcohol antes de los 18 años, fueron reconocidos como factores ambientales desfavorables.

Si varios de estos ocurrieron al mismo tiempo, la probabilidad de un uso posterior de múltiples sustancias, pero también de un comportamiento agresivo e intentos de suicidio aumentaba considerablemente. Además, los afectados mostraron los primeros signos de esquizofrenia a una edad mucho más temprana. La enfermedad (a la que presumiblemente ya existía una predisposición genética) apareció mucho antes que en los individuos que no habían estado expuestos a ninguna de estas influencias ambientales desfavorables.

El efecto de la acumulación de estos factores de riesgo a menudo se subestima “.

Agnes Steixner-Kumar, primera autora del estudio

Ella también se sorprendió de la claridad con la que se correlacionaban los datos. Muchas de las personas que habían estado expuestas a tres o más factores de riesgo en la infancia y la adolescencia consumían regularmente varios tipos de drogas antes de cumplir los 18 años.

Factores de riesgo genéticos

Los investigadores también examinaron el ADN en muestras de sangre de los participantes del estudio y descubrieron varias variantes genéticas que podrían contribuir al desarrollo de politoxicomanía. Los resultados de este estudio, el único hasta la fecha que investiga el papel de la predisposición genética en el uso de múltiples sustancias, ahora deben verificarse en estudios de replicación. Sin embargo, esto no está exento de dificultades porque en todo el mundo no existe una muestra comparable de personas con politoxicomanía que hayan sido investigadas tan intensamente en cuanto al uso de sustancias y las posibles influencias ambientales.

Para desarrollar estrategias de prevención eficaces y evitar que los adultos jóvenes caigan en esta forma extrema de consumo de drogas, es necesario comprender mejor las causas del consumo de sustancias múltiples. Aunque no es posible cambiar la predisposición genética de una persona, las políticas sociales y políticas pueden al menos asegurar que las personas susceptibles no estén expuestas a factores de riesgo adicionales.

“Muchas estrategias de prevención tienden a basarse más en suposiciones sobre qué circunstancias promueven el uso de múltiples sustancias. Por eso es tan importante responder a estas preguntas utilizando métodos científicos”, dice Ehrenreich. En el siguiente paso, los investigadores planean caracterizar el medio ambiente con mayor precisión. Por ejemplo, aunque vivir en una gran ciudad se asocia repetidamente con enfermedades mentales, todavía no está claro qué aspectos de la vida en la ciudad son particularmente problemáticos.

Fuente:

Referencia de la revista:

Steixner-Kumar, AA, et al. (2021) Politoxicomanía preadultos: fuertes fundamentos ambientales y primeros indicios genéticos. Psiquiatría molecular. doi.org/10.1038/s41380-021-01069-2.

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