Los macrófagos juegan un papel vital en el restablecimiento y control del flujo sanguíneo después de un daño tisular.



La enfermedad cardiovascular, la causa más común de muerte, es el resultado de la falta de oxígeno al evitar la perfusión de sangre al tejido afectado. Para detener el desarrollo de la enfermedad y promover la curación, el restablecimiento del flujo sanguíneo es crucial.

Investigadores de la Universidad de Uppsala han descubierto ahora que una de las células inmunitarias más comunes en el cuerpo humano, los macrófagos, desempeñan un papel importante en el restablecimiento y el control del flujo sanguíneo, algo que se puede utilizar para desarrollar nuevos fármacos.

La función clásica de las células inmunes es defender al organismo de los ataques de microorganismos y células tumorales. Los macrófagos son células inmunes especializadas en matar y consumir microorganismos, pero también se ha demostrado que participan en la cicatrización de heridas y la construcción de vasos sanguíneos.

Un nuevo estudio publicado por investigadores de la Universidad de Uppsala demuestra que los macrófagos se acumulan alrededor de los vasos sanguíneos en el tejido dañado en ratones, pero también en humanos después de un infarto de miocardio o isquemia periférica. En ratones, se pudo ver que estos macrófagos regulan el flujo sanguíneo, realizando una función necesaria de control de daños. En el tejido sano, esta tarea la llevan a cabo las células de los vasos sanguíneos.

Este descubrimiento llevó al grupo de investigación a investigar si sus hallazgos podrían convertirse en un nuevo tratamiento para aumentar el flujo sanguíneo a los músculos dañados de las piernas, estimulando así la curación y mejorando la función. Al aumentar la concentración local de ciertas sustancias de señal que se unen a los macrófagos en el músculo dañado, el grupo de investigación pudo demostrar que se acumulaban más macrófagos alrededor de los vasos sanguíneos, mejorando su capacidad para regular el flujo sanguíneo. Esto, a su vez, dio como resultado una mejor curación y que los ratones pudieron usar la pierna lesionada en un grado mucho mayor.

Esta es una función completamente nueva para las células de nuestro sistema inmunológico y podría significar que en el futuro podamos usar inmunoterapias para tratar no solo el cáncer sino también las enfermedades cardiovasculares.. “

Mia Phillipson, líder del grupo de investigación, Universidad de Uppsala

Fuente:

Referencia de la revista:

Vågesjö, E., et al. (2021) Los macrófagos perivasculares regulan el flujo sanguíneo después de un daño tisular. Investigación de circulación. doi.org/10.1161/CIRCRESAHA.120.318380.

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