¿Podrían las células madre mejorar el resultado del SDRA en el COVID-19 grave?


La pandemia de la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19) se ha asociado con cientos de millones de hospitalizaciones y más de 3,2 millones de muertes desde que surgió por primera vez a fines de 2019. Si bien el síndrome respiratorio agudo severo coronavirus 2 (SARS-CoV-2) produce principalmente una enfermedad asintomática o leve, en aproximadamente el 15% de los casos, los pacientes se enferman de manera moderada o grave.

Un estudio reciente, publicado en Medicina traslacional de células madre, explora la seguridad y eficacia de células madre, que se han promocionado como la panacea para una amplia gama de enfermedades, que van desde enfermedades crónicas degenerativas hasta el cáncer.

Estudio: Células madre mesenquimales del cordón umbilical para el síndrome de dificultad respiratoria aguda COVID-19: un ensayo controlado aleatorizado de fase 1 / 2a, doble ciego.  Haber de imagen: Giovanni Cancemi / Shutterstock

La gravedad de COVID-19 en algunos pacientes parece deberse a un estado hiperinflamatorio resultante de una respuesta inmune desregulada. Esto se caracteriza por una tormenta de citoquinas y coágulos mediados inmunológicamente. Una complicación angustiosa y a menudo fatal del COVID-19 crítico es el síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA), frecuentemente asociado con disfunción multiorgánica.

Ahora se necesitan terapias para reducir la gravedad de la inflamación, lo que puede acortar el círculo vicioso que acorta la supervivencia de estos pacientes. Se ha demostrado que los corticosteroides tienen un uso significativo en condiciones específicas.

Se argumenta que el uso de células madre en este escenario es de posible beneficio al modular las respuestas inmunes en pacientes con COVID-19 grave. Los investigadores de este estudio obtuvieron células madre mesenquimales del cordón umbilical (UC-MSC), que pueden proliferar rápidamente para uso clínico y se ha informado que son seguras en otras afecciones.

Estas células madre no están sujetas a condiciones de incompatibilidad huésped-injerto ordinarias y se han utilizado en diversas enfermedades autoinmunes e inflamatorias. Se ha concedido la aprobación de la Administración de Drogas y Alimentos de los EE. UU. Para el uso de UC-MSC para la diabetes tipo 1 y la enfermedad de Alzheimer.

Objetivos y hallazgos del estudio

Algunos estudios han mostrado buenos resultados en pacientes con neumonía COVID-19 que fueron tratados con MSC que no expresan la enzima convertidora de angiotensina 2 (ACE2) de la molécula de la célula huésped que sirve como receptor del virus. Esto estimuló la investigación actual sobre la seguridad y eficacia de las UC-MSC como terapia para el SDRA en pacientes con COVID-19.

Realizado como un ensayo controlado aleatorio ciego, fue diseñado como un ensayo de fase 1 / 2a en 24 pacientes. En primer lugar, se observó que el uso de estas células madre era seguro. Mientras que más del 90% de los pacientes en el grupo de tratamiento sobrevivieron a los 28 días desde la última dosis, solo el 42% en el grupo de control lo hizo.

Los efectos adversos graves fueron correspondientemente bajos en el grupo de tratamiento, en dos, en comparación con 16 en los controles, y el primer grupo también tuvo un tiempo de recuperación significativamente más corto.

Los grupos fueron aproximadamente comparables en la mayoría de los comparadores, pero el índice de masa corporal fue significativamente más alto en el grupo de tratamiento. Las cargas virales fueron comparables en ambos grupos.

Posibles explicaciones

Los efectos clave del tratamiento con células madre son reducir los niveles de mediadores inflamatorios como el interferón (IFN) -γ, la interleucina (IL) -6 y el factor necrótico tumoral (TNF) -α, que desempeñan un papel central en la tormenta de citocinas de COVID-19. Simultáneamente, reducen los niveles de factor estimulante de colonias de granulocitos-monocitos (GM-CSF), el principal activador del proceso por el cual los monocitos se activan para convertirse en macrófagos M1 proinflamatorios. Al hacerlo, pueden cambiar el equilibrio hacia los macrófagos M2 que son activados por otra vía.

También se redujeron los niveles de PDGF-BB (un tipo de factor de crecimiento derivado de plaquetas con dos subunidades B), que estimula poderosamente las células de origen mesenquimatoso. Este mediador mejora la activación de las células mesenquimales, estimula la proliferación y migración de las células del músculo liso de las vías respiratorias, aumenta la producción de citocinas en los fibroblastos pulmonares y activa las neuronas sensibles al dolor.

Por lo tanto, una reducción en los niveles de PDGF-BB podría significar que la terapia con MSC acelera el proceso de reparación tisular, acelerando así la recuperación en los pulmones, reduciendo la necesidad de una mayor secreción de PDGF-BB.

¿Cuáles son las implicaciones?

El estudio fue muy pequeño, pero los resultados parecen mostrar un efecto sorprendentemente beneficioso del uso de UC-MSC en este subconjunto de alto riesgo de pacientes con COVID-19 sobre la mortalidad y la recuperación. Esto justifica una mayor investigación mediante un ensayo clínico más amplio y riguroso.

Además, las UC-MSC podrían usarse como parte de una terapia combinada, usando corticosteroides con células madre, por ejemplo. El fundamento es que, dado que ambos agentes parecen beneficiar a los pacientes en una etapa similar de la enfermedad, la combinación sería sinérgica.

Las cargas virales no se reducen notablemente en el grupo de tratamiento, lo que indica que la respuesta clínica en estos pacientes se debe a la supresión de la secreción excesiva de citocinas inflamatorias.

Cuales son las conclusiones?

Estos resultados preliminares indican la utilidad y seguridad de las UC-MSC para el SDRA en pacientes con COVID-19, con reducciones significativas en eventos adversos graves y muertes, y una recuperación más rápida.

Las observaciones realizadas en este estudio podrían ser de ayuda para futuros estudios en el campo de COVID.‐19, SDRA, estados hiperinflamatorios, respuestas inmunitarias hiperactivas y autoinmunidad. Además, la orientación preferencial del tejido pulmonar después de la infusión intravenosa podría hacer que la CU‐MSC particularmente atractivas para el SDRA secundario a traumatismo, infección microbiana y EICH pulmonar. “

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